martes, septiembre 17, 2013

La chica que moría todos los días.

Nada por acá. 
Nada por allá.
Se sienta y abre el cuaderno.
Escribe dos palabras:
"Me voy."
Cierra el cuaderno.
¿No es muy corta para ser una nota de suicidio?
Concisa, clara diría.
¿Para qué explicar cosas que nadie va a entender?
"Me mato porque..." 
¿Por qué?
No, no tiene ningún sentido.
Se levanta y camina un rato.
¿Cuánto puede ser un rato?
Llora un poco.
Sube la escalera.
Se para en la cornisa.
Cornisa es una palabra que hace que todo parezca un poco más poético.
La repite en la cabeza.
Cornisa, cornisa, cornisa.
Después de plantear la forma de morir parece un proceso burdo.
Se despidió de la música y de las fresias que estaban en la mesa de la cocina.
Es fácil despedirse de cosas que no lloran.
Se agarra de la pared y mira para abajo.
Siempre tuvo vértigo.
¿Cuanta gente camina por esa vereda todos los días?
Yo no sé, ¿vos?
Ve a los pajaritos pasar volando.
¡Qué día tan hermoso!
Las nubes tapan el sol y parece que va a llover.
Cierra los ojos y salta.
Siente el vértigo en la panza.
1 segundo cayendo.
¿Qué van a pensar Mamá y Papá?
¿Cuanto tiempo van a estar mal en el colegio?
Son como máximo 2 meses.
Después se van a ir olvidando.
Mamá y Papá no, pero van a poder vivir.
Los vecinos van a preguntar que pasó y ellos no van a saber que contestar.
Mejor.
2 segundos cayendo.
¿Hizo todo lo que tenía que hacer?
Nunca amó ni la amaron de verdad.
¿Es tan grande el amor?
3 segundos.
¿Quién va a afinar la guitarra?
¿Quién va a abrazar a sus amigos a la mañana?
¿Quién va a leer todos los libros que quedaron en el escritorio?
¿Quién va a besar al chico que le gusta en su lugar?
Espera que le den un buen uso.
4 segundos.
El piso no tiene que estar muy lejos.
Suspira con una mezcla de tristeza y felicidad.
Ya se termina.
Un golpe seco y listo.
Chau, me voy.
Abre los ojos.
Mira el cuaderno.
Sigue sentada en la cama.
El día es normal, la estufa sigue prendida.
Mira el cuaderno.
438 veces escribió la misma frase.
"Me voy."
Nunca se va.