domingo, enero 11, 2015

hasta el fondo de las cosas

Me gusta abrir los ojos y que estés ahí, bobo. Que me mires bien cerca, que te acerques despacito hasta que se nos pegan las narices y nos riamos como dos nenes chiquitos. Me gusta que duermas al lado mío, que respires y cuando sueltes el aire se me mueva el pelo. Me gusta acostarme en tu pecho y sentir como abajo late tu corazón tuc tuc tuc. Me muero cuando te abro la puerta para irte, me muero. Me gusta verte ahí acostado, verte y mirarte y saber que si estás ahí conmigo no pasan cosas malas, no pasan, no pasan. “Todo está vivo a pesar del dolor si me sonreís”. Y cuando decís mi nombre, la vida es más bonita mi amor, los alfajores son más dulces y los orgasmos duran más, mil veces más. Y te veo cada vez que cierro los ojos, te veo y te sonrío como una tonta, y te abrazo y me acuerdo de tu olor y lo bien que encajás en mi brazos, la forma exacta en la que se acomoda tu cabeza en mi pecho para soñar un ratito más. Adoro como suena el timbre cuando venís vos, te juro que suena en otra nota, una que solo escuchamos nosotros dos. Vivo en todos esos momentitos, en el preciso instante después de tocarte el labio inferior (mientras me sonreís como si nos conociéramos de toda la vida) en el que amagás a morderme el dedo y se te escapa una carcajada en voz bajita para que no nos escuchen porque nadie puede saber que estás acá. Con esa excusa también te acercá a mi oído y me susurrás que te encanto, que fue hermoso que yo aparezca en tu vida. Yo no aparecí en tus pasos, vos te cruzaste en los míos y me desdibujaste el camino. Me bastó mirarte un rato y perderme en vos para saber que habias llegado para quedarte, que no te iba a poder sacar ni a palos. Vos decís que te cambié la vida, si supieras cuanto, cuanto cambiaste la mía… No puedo tolerar que me dejes de hacer cosquillas y te reírte conmigo mientras me decís que soy hermosa, no puedo.

Mañana cuando te acuestes en mi cama que ya es tuya y apoyes tu cabecita en mi almohada te voy a cantar la canción más hermosa del mundo y te voy a besar después, te voy a besar los ojos y la punta de la nariz para desenredarte y que no existan más miedos ni dolor ni horarios ni peros ni nuncas. Te voy a abrazar bien fuerte, hasta fundirnos en una sola respiración, un solo compás (mi favorito en todo el mundo) y te voy a pedir una vez que no me dejes sola, porque sola yo no puedo, corazón, porque nunca estuve así de viva, porque nunca fui menos de papel.

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