viernes, julio 24, 2015

gede

El disco de Pez empezó a saltar adentro del centro musical. El humo del porro dibujaba espirales alrededor del colchón. Con la luz apagada te veo mejor, te siento más cerca. Puedo jugar a que soy ciega y te descubro, paso a paso, centímetro a centímetro de piel. Y de a poco me acerco a tu boca y juego a que somos dos nenes de jardín que se acaban de conocer pero ya son amigos, porque en el fondo lo somos. Somos dos personas que se olvidaron de todo lo establecido, que borraron la idea de que para quererse hay que conocerse, de que esto que hacemos no está bien. Pero si está bien, porque hoy somos vos y yo, aunque mañana cuando nos despertemos seamos otros.
Te beso y con la yema de los dedos dibujo en tu espalda el sol, te hago de papel y te desarmo de a poquito. Me respiras en el cuello y todas las estrellas se rien mirándonos, porque somos energía y luz. Y nuestros rulos se enredan, nuestros pies se enredan, nosotros también, hacemos esa danza desconocida que mil bailarines quisieran poder bailar. Rezo para que no amanezca, para que el colchón sea eterno, para que no te separes de mí que hace frío, llegó el invierno. Me da un poco de miedo que esos ojos celeste claro me atraviesen el pecho, que me miren y sen cuenta que soy muy débil, que estoy cayendo de a poquito.
Te quiero porque no sos mio, sos del viento. Y no quiero que me pertenezcas en absoluto, te quiero libre, me enamora verte suelto, sin cadenas, sin apego. No necesito firmarte papeles para comprobarte que te entrego el carnaval como si no hubiera mundo aparte de vos y yo y las sábanas que guardan bajo su calor esta muerte dulce y esta respiración entrecortada. No creo que vivamos para siempre ni que estemos destinados en absoluto, solo quiero eternizar el presente y que vivamos en este cuarto de hora todo lo que se pueda. Sería iluso de mi parte creer que te puedo dar todo o que vos podés darmelo a mi, porque estoy segura que el plan divino no nos encontró para eso, no nos cruzó para completarnos sino para desarmarnos, deshojarnos, leernos y descubrirnos, abrirnos y rompernos, matarnos y vivirnos.